Como silvicultor, su función clave consiste en gestionar y supervisar la salud y la sostenibilidad de las áreas forestales. Si bien su objetivo principal es la conservación y la gestión de los recursos naturales, es fundamental ser consciente de los posibles riesgos cancerígenos asociados a ciertos riesgos laborales.
Una preocupación importante es la posible exposición a diversas sustancias utilizadas en la silvicultura, como pesticidas o herbicidas. Algunas de estas sustancias pueden contener carcinógenos, y la exposición prolongada puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer con el tiempo. Los gases de escape emitidos por maquinaria de combustión pueden provocar exposición a los gases de escape de motores diésel (DEE). Para mitigar este riesgo, es fundamental seguir los protocolos de seguridad, minimizar el contacto directo con estos materiales peligrosos y utilizar el equipo de protección personal (EPP) adecuado cuando sea necesario.
Al priorizar las medidas de seguridad, usar equipo de protección y adherirse estrictamente a las directrices del sector, los silvicultores pueden reducir significativamente los posibles riesgos cancerígenos asociados a su profesión. Los chequeos médicos periódicos, la capacitación continua en seguridad y la concienciación sobre los posibles peligros contribuyen a una carrera más saludable y sostenible en la gestión forestal.