No hay estimaciones disponibles sobre el número actual de trabajadores expuestos al 1,2,3-tricloropropano (1,2,3-TPC) en la UE. Se considera que la inhalación es la vía principal de exposición, aunque los trabajadores también pueden estar expuestos por contacto con la piel.
El 1,2,3-TPC está clasificado como cancerígeno de categoría 1B (según el Reglamento CLP), lo que significa que, según los datos obtenidos en animales, se presume que tiene potencial cancerígeno para los seres humanos.
No hay datos disponibles sobre si el 1,2,3-TCP provoca cáncer en las personas. Los estudios en animales indican que la exposición prolongada a esta sustancia puede provocar tumores en varias partes del cuerpo, como la cavidad bucal y el pré-estómago.
Dónde se producen los riesgos
El uso principal del 1,2,3-TPC es como monómero en la fabricación de polímeros o como producto intermedio en la producción de otras sustancias (plaguicidas, 2,3-dicloropropeno, polisulfuros y hexafluoropropileno). El 1,2,3-TPC puede quedar como impureza en algunas de estas sustancias químicas. El 1,2,3-TPC se produce en cantidades importantes como subproducto durante la fabricación de Epiclorhidrina, cuando se añade cloro al cloruro de alilo. Este proceso tiene lugar en sistemas cerrados.
En general, la exposición en el lugar de trabajo parece ser limitada, ya que la manipulación se realiza en condiciones estrictamente controladas. La principal actividad en la que puede producirse exposición es durante las tareas manuales de mantenimiento o limpieza.
Más sobre la sustancia
En su forma pura, el 1,2,3-TPC es un líquido incoloro o amarillento con una solubilidad limitada en agua, un fuerte olor parecido al del cloroformo, una volatilidad moderada y una alta inflamabilidad. Es una sustancia química sintética, presente en el medio ambiente como resultado de la actividad humana.
Actualmente se está elaborando un valor límite de exposición laboral vinculante para toda la UE.
Peligros que pueden ocurrir
Los datos sobre toxicidad aguda en humanos se limitan a un pequeño número de casos clínicos, que describen principalmente efectos hepáticos y neurológicos tras una exposición elevada —aunque, por lo general, no bien cuantificada— por vía oral o por inhalación. El efecto más relevante para la salud de la exposición crónica al 1,2,3-TCP es la cancerogenicidad. No hay datos disponibles en humanos. En animales de laboratorio, el 1,2,3-TCP provoca tumores en múltiples localizaciones y con una alta incidencia tanto en ratones como en ratas. Como el metabolismo del 1,2,3-TCP es cualitativamente similar en los microsomas humanos y de roedores, se considera probable que sea cancerígeno para los humanos.
Qué puedes hacer
En el lugar de trabajo, la forma más eficaz de prevenir la exposición es sustituir el 1,2,3-TCP. Cuando la sustitución no sea posible y no se pueda evitar el uso del 1,2,3-TCP, hay que tomar medidas para reducir la exposición.
La forma más eficaz de evitar la exposición al 1,2,3-TCP es desarrollar y utilizar sistemas cerrados. Cuando esto no sea posible, se deben aplicar medidas técnicas, como una ventilación local por extracción eficaz, complementada con una buena ventilación general del lugar de trabajo y comprobaciones periódicas de su eficacia, para garantizar que la exposición se reduzca al mínimo técnicamente posible.
Realiza evaluaciones periódicas de la exposición para comprobar si las medidas de protección que tienes en marcha son eficaces o si hay que tomar medidas adicionales. Los trabajadores deben conocer los efectos de la exposición y recibir formación periódica sobre las medidas de control necesarias para trabajar de forma segura con 1,2,3-TCP y evitar la exposición. Se recomienda contar con la participación de un médico del trabajo.
Asegúrate de que los trabajadores dispongan del equipo de protección personal adecuado, como ropa protectora y guantes, si es necesario. El equipo de protección personal no debe utilizarse como única medida preventiva. Se deben haber aplicado previamente tantas de las medidas técnicas y organizativas mencionadas anteriormente como sea posible. Asegúrate de que se utilice el equipo de protección personal adecuado, como protección ocular y facial, guantes, ropa de protección y protección respiratoria. Además, a la hora de seleccionar el equipo, hay que tener en cuenta la anatomía de los trabajadores que lo van a utilizar y, en el caso de los equipos de protección respiratoria que se ajustan al rostro, es muy recomendable realizar una prueba de ajuste a cada persona. Además, se debe indicar a todos los trabajadores que se laven las manos correctamente antes de tomarse un descanso o entrar en otra zona, y que se aseen y se cambien de ropa al final de cada turno.
El equipo de protección personal solo debe utilizarse como último recurso y solo de forma temporal, una vez que se hayan agotado todas las posibles soluciones técnicas.
Referencias: ECHA