Por supuesto, cualquier profesional sabe lo que hace y es un experto en su oficio. Pero puede que no participe directamente en la evaluación de riesgos ni en la posterior elección de medidas técnicas y personales. Además, con cada trabajo rutinario puede disminuir la conciencia sobre las medidas de precaución.
A veces puede ocurrir que quitarse correctamente el equipo de protección después de una tarea parezca retrasar innecesariamente el final de la jornada laboral. O que el sistema de ventilación del dispositivo técnico siempre dificulte realizar una tarea de forma eficaz. Por lo tanto, para que cada trabajador esté bien informado sobre los riesgos potenciales asociados a su tarea y aplique en consecuencia las medidas de seguridad, no basta con distribuir hojas informativas. En general, la participación activa de los trabajadores, predicar con el ejemplo y las pruebas prácticas son complementos clave de la transferencia de información teórica. Algunos ejemplos pueden ser la notificación de «casi accidentes» y la recompensa de ideas de los trabajadores para motivar a todo el equipo.
A continuación, hemos recopilado información para capacitar a los trabajadores que ya están en sus puestos de trabajo para que conozcan los riesgos específicos de su ocupación, lo que pueden esperar de sus empleadores y lo que ellos mismos deben hacer.