Según la última evaluación disponible, que data de principios de los años noventa, se calculaba que 971 000 trabajadores estaban expuestos al Formaldehído.
El formaldehído es un agente sensibilizante para la piel que puede provocar una respuesta del sistema inmunitario tras la primera exposición. La exposición aguda es muy irritante para los ojos, la nariz y la garganta, y puede provocar tos y sibilancias en cualquier persona expuesta. La exposición posterior puede causar reacciones alérgicas graves en la piel, los ojos y las vías respiratorias, y puede provocar problemas respiratorios similares al asma e irritación cutánea, como dermatitis y picor. El formaldehído está clasificado como cancerígeno de categoría 1B en el Reglamento CLP, lo que significa que probablemente causa cáncer de pulmón en los seres humanos (cáncer nasofaríngeo y leucemia mieloide).
Dónde se producen los riesgos
El sector que más Formaldehído utiliza en Europa es el de los tableros derivados de la madera, ya que es uno de los componentes de los aglutinantes y adhesivos que unen las partículas de madera, las fibras o las chapas en diferentes tipos de tableros. Además, la exposición al Formaldehído se da en los sectores sanitario, funerario, textil, del cuero y del papel. Los trabajadores pueden inhalar formaldehído en forma de gas o vapor, o absorberlo a través de la piel en forma de líquido durante el tratamiento de textiles y la producción de resinas, por ejemplo. Además de los profesionales sanitarios y los técnicos de laboratorio médico, entre los grupos de riesgo potencialmente elevado se incluyen los trabajadores de tanatorios, así como los investigadores y estudiantes que manipulan muestras biológicas conservadas con formaldehído o formalina.
Más sobre la sustancia
El formaldehído es un gas incoloro y de olor fuerte, muy volátil y altamente inflamable, que suele encontrarse en soluciones acuosas (a base de agua). Aunque se usa habitualmente como conservante en laboratorios médicos y tanatorios, el Formaldehído también está presente en muchos productos, como productos químicos, tableros aglomerados, productos de limpieza, pegamentos, tejidos de planchado permanente, recubrimientos de productos de papel, tableros de fibra y contrachapados. Además, se usa mucho como fungicida, germicida y desinfectante industrial. El formaldehído se genera de forma natural en diversos procesos, como nuestro metabolismo celular o la combustión incompleta de materia orgánica, como los combustibles derivados del petróleo, lo que significa que siempre hay una concentración de fondo en el medio ambiente.
Existe un límite de exposición profesional vinculante de la UE de 0,37 mg/m³ (VLA-ED).
Peligros que pueden ocurrir
Más del 90 % del formaldehído se absorbe a través de las vías respiratorias superiores. La exposición aguda al formaldehído puede provocar dolores de cabeza e irritación de las vías respiratorias, la piel y los ojos. La exposición crónica, a bajos niveles de concentración en el aire, puede causar problemas respiratorios similares al asma, y el contacto con la piel puede provocar irritación que se manifiesta como dermatitis o picor. Algunas personas son más sensibles a las propiedades sensibilizantes que otras, por lo que los efectos de la exposición pueden manifestarse de forma diferente o no manifestarse en absoluto en algunas personas.
Se sabe que el Formaldehído causa cáncer de nariz y garganta. Cuanto mayor sea la concentración de exposición y más larga la duración de la misma, mayor será el riesgo de cáncer. La exposición al formaldehído podría aumentar la probabilidad de desarrollar cáncer incluso a niveles demasiado bajos como para causar síntomas.
La latencia entre la exposición y el cáncer de nariz relacionado con el formaldehído varía mucho, desde 2 años para algunos tipos agudos de cáncer, hasta 15 años.
Qué puedes hacer
La forma más eficaz de prevenir la exposición es sustituir los productos por alternativas sin Formaldehído siempre que sea posible (por ejemplo, como desinfectante). Si la sustitución no es posible, la mejor solución es controlar la exposición mediante modificaciones de diseño y de ingeniería, como el uso de sistemas cerrados y la instalación de ventilación por extracción local en los lugares donde puedan producirse emisiones. Etiqueta todas las mezclas o soluciones que contengan formaldehído por encima del límite de clasificación de la mezcla según el CLP. Realiza mediciones de exposición adecuadas de forma periódica para saber cuándo y dónde hay que tomar medidas. Mantén a los trabajadores informados en todo momento sobre los efectos de la exposición e impárteles formación sobre los riesgos, las prácticas de trabajo seguras y las medidas de higiene eficaces. Se recomienda contar con un médico del trabajo y animar a los trabajadores a informar de cualquier síntoma respiratorio. El equipo de protección personal, como los respiradores, es una solución a corto plazo para reducir la exposición y solo debe utilizarse como último recurso.
Fuentes: ECHA, IARC, SCOEL